
La pasada semana una catástrofe natural sacudió una de las partes más pobres del mundo: la isla de Haití.
Un terremoto de 7,3 gardos de magnitud en la escala Ritcher destrozó todo cuánto existía en este lugar, cebándosa con la capital del pais: puerto Príncipe.
Aún habiendo pasado una semana desde la gran catátrofe, todavía es imposible contabilizar los daños materiales, los derrumbamientos de edificio tan fundamentales en una sociedad como las escuelas, los hospitales o las propias casas, y lo peor de todo: todavía es imposible calcular cuántos cientos y miles de personas han perdido la vida en este terremoto.
Aunque es prácticamente imposible imaginar el horror al que están condenados estos haitianos, me paro a pensar como deber ser la situación de alguna chica de mi misma edad, que haya perdido todo, desde su familia hasta su hogar, que esté obligada a vivir entre cadáveres, escuchando los gritos del resto y viendo como un temblor ha sido capaz de arrebatarle tood cuánto poseía ...

A pesar de que intento ponerme en su pellejo no puedo legar a sentir el dolor, la rabia y la impotencia que invadirá el corazón de los haitianos en estos mismos instantes...
Si algo hay en esta historia ligeramente "positivo" es la vinculación que todo el mundo ha tomado con este tema con el objetivo de ayudar a este pueblo arrasado.
Al aeropuerto de Puerto Príncipe no paran de llegar cientos de aviones cada día con ayuda humanitaria, con dinero o simplemente con cooperantes de todas las nacionalidad, personas que arriesgan su integridad física y psicológica para poder ayudar.
Sin embargo otro problema más aparece en estos instantes: la dificultad para repartir estos bienes, por lo peligroso de esta labor... Para mí este hecho es algo totalmente comprensible, ya que cuando se está al borde de morir por desnutrición y/o deshidratación es imposible razonar ni guardar las formas...
En estos momentos debe existir un pensamiento colectivo bajo mi punto de vista. Todos, independientemente de nuestra clase social, nacionalidad, sexo, edad .. debemos ser conscientes de que toda ayuda es POCA en Haití. Debemos ponernos en el lugar de esta población que ha perdido absolutamente todo y ya sólo le queda la esperanza de que alguien compasivo les pueda ayudar a volver a construir una vida nueva...
Los desastres naturales pueden afectarnos a todos, y .. ¿quién te asegura que el próximo terremoto no azotará España? tengamos empatía con el pueblo haitiano y ayudemos a estas personas, cuyo único propósito es poder olvidar la tragedia para seguir viviendo....



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